2 de septiembre de 2016

Rendición o Decisión

Capaz son pensamientos banales que transgreden la conciencia, pero la frustración acumulada de objetivos perdidos, metas inconclusas, proyectos desdibujados, intereses intangibles, ilusiones vagas del devenir de la vida y la correlación de eventos destinados al trágico drama interpersonal que volcamos en nuestra psiquis impregnan la formación del ser que nos constituye y te paraliza en estados de absoluta falta de voluntad para desenvolverte en la construcción de vías alternativas al continuo adormecimiento mental o en la lógica conclusiva que te obliga a tomar decisiones acerca de tu propio futuro. Ergo, sos absorbido por una neblina de desesperación, dudas, miedos, temores que conllevan a preguntar sobre tu existencia y la búsqueda errante de la superación, luego sientes el peso inquisitorio de una sociedad basada en logros, que no pueden permitir tu parálisis agónica ni tu enrollado mecanismo de piezas faltantes.  Los escapes parciales, los sueños aún dormidos, la injusta realidad represiva del positivismo austero juegan en contra de tus sentidos básicos arremetiendo contra tu espíritu de lucha. Por momentos no quedan opciones y se cae en la deriva hundiéndose más y sintiendo cada vez más la presión de las aguas dictadoras. Cayendo en rendición las palabras hablan en primera persona. La reflexión habla de mi. Acepto el presente. Y tengo la esperanza de que al llegar al fondo no quede otro camino más que impulsarme hacia arriba, hacía el claro de luz.
Entonces escribo y la escritura se vuelve el descanso del alma. ¿Podrá la conciencia liberar mis ataduras? ¿Podrá el pesimismo abrir las cerraduras? ¿Quedaran las anclas fijas donde yo mismo las deje? En todo caso sigue siendo desde que los recuerdos se vuelven memoria, pasando por tímidos comienzos o despedidas dolorosas o desde aquel día que los nísperos caían en el patio de casa que lo único que marca el destino es tomar la decisión.

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